Enfoque Directo

Violencia extrema

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EL LUNES PASADO COMENZÓ EL JUICIO POR EL FEMICIDIO DE LA JOVEN ROMINA RÍOS. FUE MUERTA POR EL POLICÍA PEDRO ORTÍZ. RECIBIÓ UN BALAZO Y LUEGO QUEMADA.

Con el relato del acusado, Pedro Ortiz y con la declaración del médico forense quedó demostrado la violencia de género en su máxima expresión. Un policía que en principio, intento demostrar que le pego un tiro por accidente, pero que luego intento no dejar rastros de la joven. Mientras estaba agonizando, la envolvió, la sacó de departamento, la tiró en un campo, después volvió y la quemó.

Cada detalle de esa declaración no solo muestra una cultura machista y desigual sino además de un sistema cultural y social que alcanza a la formación en las fuerzas de seguridad. No es un caso aislado, no se puede decir tampoco que todos los policías pueden ser violentos pero si se puede advertir algunos detalles al menos que interpelen como tantas otras veces que pasa con la formación.
En su declaración Ortiz dijo que mientras estaba con Romina Ríos le dijo con el arma en la mano, “ahora soy un policía de verdad”. La segunda cuestión y la más grave es que un policía no acudió ni siquiera a los primero auxilios. Espero casi milagrosamente, después que se le escapara el tiro, que la joven “volviera y se despertara”.

Creyéndola muerta, determinó sacarla del departamento donde estaban y la llevo a un campo, la tiró. Romina agonizaba según el médico forense que declaró en relación a la autopsia. Para agravar el cuadro, Ortiz, se fue a su pueblo, Patquia, y al enterarse que la buscaban, la quemó.

“Tenía el departamento lleno de sangre, un cuerpo y en medio de la desesperación me pongo las ojotas y le decía háblame, contéstame y quedó mirándome con la boca abierta. Salgo y veo un plástico negro y vuelvo con la esperanza que se haya movido y que me diga algo”. “Estaba decidido a que no la encuentren”, dijo Ortíz, un expresión extrema de violencia, un femicidio.

La primera reparación y la más determinante para la familia, será el fallo judicial y la segunda y en forma colectiva es pensar el Estado desde una perspectiva de género porque la muerte es el punto mas extremo y hay otras formas de violencia que se repiten todos los días.

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