Enfoque Directo

Procesado por abuso sexual

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En enero de 2017 una joven denunció haber sido abusada en un spa de la Capital. La situación terminó en una denuncia por violencia sexual. Un juez de Instrucción dictó falta de mérito del imputado y por medio un recurso de apelación, presentada por la querella, la Cámara Tercera revocó la decisión judicial y ordenó el autoprocesamiento.

En enero de 2017 una joven denunció haber sido abusada en un spa de la Capital. Pidió turno para un masaje, fue atendida por su propietario y masajista y la situación terminó en una denuncia por violencia sexual.
En pocas semanas se cumplirán cuatro años de un caso en el que un juez de Instrucción dictó falta de mérito del imputado y por medio un recurso de apelación, presentada por la querella, la Cámara Tercera revocó la decisión judicial y ordenó el autoprocesamiento de Daniel B.R. por el delito de abuso sexual. La pandemia también retrasó lo tiempos judiciales y se espera la resolución de una recusación y una nueva apelación presentada por la defensa de denunciado.

Según la información judicial a la que tuvo acceso Enfoque Directo, el 18 de diciembre de 2019, el juez de Instrucción del Juzgado Nº 2, Daniel Barría determinó dictar la falta de mérito por el supuesto delito de abuso sexual a Daniel B.R. El magistrado, consideró en su resolución que “la sola y exclusiva versión de la víctima, no tenía suficiente relevancia jurídica para justificar su procesamiento ni tampoco su sobreseimiento”.
Consecuencia de esta resolución judicial, en mayo de este año, se interpuso un recurso de apelación porque la querella sostiene que fue “errónea la apreciación de la prueba”. De acuerdo a los argumentos, del escrito presentado, el juez de Instrucción no tuvo en cuenta “la actitud del denunciado de entorpecer el accionar de la Justicia”, no fue incorporada al expediente la pericia psicológica y psiquiátrica de la denunciante y no tuvo en cuenta el informe médico legal donde se caracteriza el abuso de clase 1. De acuerdo al Protocolo de Abuso Sexual de la Sociedad Argentina de Ginecología la categoría clase 1 establece que la ausencia de signos físicos no invalida la posibilidad de abuso sexual. Tampoco se adjuntaron en la causa las denuncias por desobediencias, violación a la perimetral y hostigamiento por parte del denunciado y hoy procesado Daniel. B. R
La sala unipersonal de la Cámara Tercera, integrada por Sara López Douglas, determinó en junio de este año, hacer lugar al recurso y anular la resolución del juez de Instrucción, Daniel Barría porque pudo realizar “otra valoración de la prueba y no la hizo”.
En su argumentación, la magistrada sostiene: “Claramente se evidencia que al momento de analizar las actuaciones el Juez ha omitido valorar prueba útil para la averiguación real de los hechos, tal como lo es, reitero, la pericia psicológica realizada a la víctima. De igual forma, las declaraciones receptadas, aportan elementos positivos que dan la probabilidad de la existencia del hecho, no obstante, no fueron valorados por el Juez de manera objetiva y lógica”.
Dice además que “Tampoco surge de la causa que la víctima tuviera razones para mentir, falsear o inventar respecto al hecho o intención de perjudicar por motivos personales al imputado y ante la firme convicción de la víctima, el Juez debe valorar su declaración y considerarla como cierta, sumando a ellos los demás elementos de prueba que dan probabilidad del que hecho existió. El Juez pudo realizar otra valoración de la prueba conforme a derecho y no la hizo”.

La validez del relato
Respecto a lo manifestado por el magistrado de Instrucción, sobre que “la sola y exclusiva versión de la víctima, no tiene suficiente relevancia jurídica para justificar el procesamiento”, la jueza sostiene que es necesario recordar el criterio sentado por el Tribunal Superior de Justicia, según el cual “cuando se trata de desentrañar la verdad en delitos que atentan contra la integridad sexual, el testimonio de la víctima cobra especial relevancia. Esto es así, por cuanto este tipo de ilícitos presentan un modus operandi que, generalmente, implica la ausencia de testigos y se caracteriza por la escasez de prueba. Ante ello, la declaración de quien resultó damnificada por la comisión del delito adquiere trascendental importancia, porque es la que permitirá, en definitiva, reconstruir el hecho”.
Agrega que los delitos contra la integridad sexual no se cometen “a la vista del pueblo, sino en las sombras o en lugares solitarios o al abrigo de cuatro paredes. Las escenas se desarrollan generalmente en la clandestinidad, en la intimidad, motivo por el cual se admite como prueba de cargo compuesta y suficiente para acreditar la culpabilidad del imputado, los indicios, las presunciones y acusación de la víctima”. Y, no obstante, de las declaraciones testimoniales que el Juez no considera “claramente surge un indicador que marca un perfil del imputado”.
En el expediente existen testimonios de dos mujeres que declararon haber vivido situaciones “incomodas con el imputado”, que podrían haber sido analizadas por parte del juez; y el listado de kinesiólogos matriculados y habilitados para realizar masajes descontracturantes en un Spa. El denunciado no figura como matriculado para tal fin.

Consecuencia de la resolución del Cámara, el 24 de septiembre el Juez de Instrucción, Daniel Barría dicta el Auto de Procesamiento y prisión preventiva, el 2 de octubre el denunciado fue citado a notificarse y no lo hizo. Posteriormente su defensa presenta una apelación y presenta una recusación a la Jueza de la Cámara Tercera Sara López Douglas.

Violencia sexual

El abuso sexual es una agresión sexual violenta que atenta contra la libertad sexual de la persona y su derecho a elegir la actividad sexual que quiere realizar.
Además de lo establecido por el Código Penal respecto de los delitos contra la identidad sexual, la Ley 26485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales establece la violencia sexual como “cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de mujeres”.

Oficina de Violencia de Género: Dirección: Belgrano 53

Teléfono: (0380) 4439312

Horarios de Atención: Todos los días de 07:00 a 22:00

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