Enfoque Directo

El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado: el sector invisible que sostiene la economía

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El Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado (TDCNR) es estructuralmente desigual: 9 de cada 10 mujeres realizan estas tareas, que significan en promedio 6,4 horas diarias. Ellas dedican tres veces más tiempo que los varones. según un informe de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género de la Nación.

La Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género, a cargo de Mercedes D’Alessandro, presentó este lunes el informe “Los cuidados, un sector económico estratégico. Medición del aporte del Trabajo doméstico y de cuidados no remunerado al Producto Interno Bruto”, un documento que realiza una estimación del aporte del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado al sistema productivo y su evolución en el contexto de la pandemia actual. Apunta a “medir el aporte del TDCNR al Producto Interno Bruto (PIB) y, a partir de ello, su variación en el contexto de la pandemia. Este ejercicio permite dimensionar que el sector de los cuidados es un sector estratégico a la hora de pensar la reactivación económica del país”.

Según el informe, el Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado (TDCNR) representa un 15,9% del PIB y es el sector de mayor aporte en toda la economía, seguido por la industria (13,2%) y el comercio (13%). En total, se calcula que se trata de un aporte de $ 4.001.047 millones de pesos, valor que resulta de monetizar la gran cantidad de tareas domésticas que se realizan en todos los hogares, todos los días. Por caso, para tener dimensión de los que esto significa, Industria aporta $3.324.163 millones al PBI, y Comercio, $3.267.584 millones.

El PIB es un indicador económico que refleja la evolución económica de un país, permite realizar comparaciones con otros y entender las dinámicas de crecimiento y/o desarrollo. La forma en que se mide el PIB no incorpora el TDCNR y, por tanto, deja fuera una de las actividades fundamentales para la economía nacional.

Distribución del tiempo

“La distribución del TDCNR es estructuralmente desigual: 9 de cada 10 mujeres realizan estas tareas, que significan en promedio 6,4 horas diarias. Ellas dedican tres veces más tiempo que los varones. Esta distribución asimétrica contribuye a explicar que su participación en el mercado laboral sea más baja que la de los varones. También incide en que tengan trabajos más precarios, que implican a su vez una mayor desprotección social ; por ejemplo no tener acceso a una obra social y, en un futuro, tener una mayor dificultad para acceder a una jubilación por no tener aportes. Las mujeres presentan mayores niveles de desocupación, ganan menos y, por consiguiente, son más pobres. En este sentido, es imprescindible entender que las condiciones del trabajo remunerado están estrechamente ligadas a cómo se resuelven las tareas no remuneradas“, sostiene el documento.

Encuesta

En la Argentina, la única herramienta disponible para medir el tiempo de TDCNR que las mujeres y varones realizan en sus hogares es un módulo de trabajo no remunerado y uso del tiempo relevado por la Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU) a la que se denomina Encuesta de Uso del Tiempo (EUT), y que fue llevada a cabo por INDEC en el 3er trimestre de 2013. El objetivo de este módulo fue obtener información respecto de la participación y el tiempo destinado por las personas de 18 años y más a las tareas domésticas y al cuidado de miembros del hogar.

A partir de estas preguntas se construyeron dos indicadores: tasa de participación en las actividades remuneradas y horas dedicadas al trabajo doméstico no remunerado. Estos indicadores permitieron dimensionar por primera vez la carga y composición del trabajo no remunerado en Argentina y son utilizados aquí para el cálculo de TDCNR sobre el PIB.

La pandemia de COVID-19 provocó un cambio en las rutinas de toda la población. En la fase más restrictiva de ASPO, la circulación se limitó a
trabajadores/as esenciales.

  • Se cerraron lugares de trabajo, escuelas y espacios de cuidado.
  • A raíz de esto, los hogares empezaron a enfrentar una carga extra de tareas domésticas y de cuidados no remunerados que, en los tiempos de la vieja normalidad, se resolvían de diversas formas.
  • En la pandemia, aumentaron las horas dedicadas a la limpieza, cocina y organización del hogar, y también las horas dedicadas a los cuidados de los/as niños/as y adolescentes y a la asistencia a personas mayores.
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